La Coctelera

Sende. Historias para no dormir

(o de cómo la vida nos da vueltas para dejarnos siempre en el mismo sitio)

Categoría: Francia

2 Mayo 2008

VUELTA A LOS ORÍGENES

El fin de semana pasado volví al país en el que aprendí y viví tantas cosas: La France. Esta vez de visita, me eché el macuto al hombro y me fui hasta Marsella a visitar a mi amiga y excompi de piso, Doña Pilar que me recibió de la mejor forma que se puede recibir a alguien al llegar a Francia: vino a buscarme con una bolsita llena de croissants y de pains au chocolat (napolitanas) que me pirran... y que me hicieron engordar 8 kilos cuando vivía allí... y lo que me costó adelgazarlos, madre... pero están tan ricos que es imposible resistirse.

Sólo fueron tres días los que estuve allí. Tres días en los que aproveché para relajarme, charlar, olvidarme del estrés de Vigo y conocer la ciudad, claro. Aquí os dejo algunas fotos, ya sé que son muchas pero es que la elección ha sido muy difícil, por si alguien se anima a ir. Merece la pena, es una ciudad fantástica. Eso sí, si alguien va que no se olvide de las gafas de sol y la crema protectora.

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27 Marzo 2006

DE REGRESO. MENUDO FIN DE SEMANA. :D

Os decía en el último post que me iba a hacer un viaje de locos. Realmente, creía que era imposible hacer todo ese recorrido, pero me equivoqué: 2200 kilómetros en 3 días, toda la costa oeste de Francia, para arriba y para abajo. Llegamos casi, casi hasta Bélgica. He visto sitios realmente bonitos aunque como dice mi madre: "el cuerpo las hace, el cuerpo las paga". Y llevo desde ayer sin parar de dormirme en cualquier lado, pero mereció la pena.

A ver si consigo las fotos pronto y os las pongo. :)

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10 Marzo 2006

PASOS A SEGUIR PARA QUE TE ARREGLEN LA LÍNEA DE INTERNET EN TIEMPO RÉCORD

Si vives en Francia, eres extranjero, tienes Internet y se te estropea o te cambias de casa (mi caso) y cambias la línea, estás de suerte. Aquí te dejo algunos consejos para que te la arreglen en tiempo récord.

- Antes de nada decir que, en el caso de que te cambies de casa, debes avisar con unos 15 días de antelación. No es muy importante porque de las dos veces que lo he tenido que hacer ninguna se han acordado de activarla así que vamos a ver que pasa una vez que Internet desaparece de tu vida (aunque sigas pagando).

1. Esperas un par de días a ver si es que ha habido algún problema técnico (porque eres una buena persona que entiende que hay cosas que necesitan su tiempo y no es plan de agobiar).

2. Viendo que pasan unos días y no hay Internet llamas al teléfono de asistencia a ver qué es lo que pasa (hay que tener en cuenta que te hablarán en francés con lo cual debes estar bien despierto cuando llames o no te enterarás de nada de lo que te digan). Resumiendo, te dirán que se han olvidado de activar la línea y que en ese mismo instante te la activa el/la telefonista que te atiende (porque es muy majo/a). Todo parece ir bien salvo que tardan 8 días en activarla: es el procedimiento, no hay nada que hacer.

3. Dejas pasar los 8 días. A partir del día 6 (o en algunos casos 4 ó 5) comienzas a notar el nerviosismo. No es que seas un/a adicto/a a Internet, pero te sientes desconectado del mundo. No lees las noticias, no sabes nada de tus amigos. Cada día que pasa sientes que te pierdes más cosas. Al cumplirse el día 8 por la mañana vas corriendo al ordenador, pero... ¡¡¡ohhh, sorpresa!!!... no hay Internet. Esperas todo el día porque tampoco te dijeron el momento exacto del octavo día en que te lo activarían. Pasa todo el día y nada. Ni rastro de Internet.

4. Vuelves a llamar (esta vez un poquitito más cabreado/a). Te dicen que ha habido un error pero que en ese mismo instante te lo activa. Esta vez sí,... pero tendrás que esperar otros 8 días.

5. A partir de ese momento comienzas a cabrearte de verdad. Ya no sólo por el hecho de no poder hablar con tus amigos, ni leer noticias, ni blogs, ni escribir... ni ver el tiempo, sinó porque hablas por teléfono con gente que te dice: oye, ¿te has enterado de...?, ¿y qué opinas de...?, ¡qué fuerte lo de...!... y tú que estás como si te estuviesen hablando en chino... PORQUE NO TIENES NI PUÑETERA IDEA DE LO QUE TE ESTÁN HABLANDO.

6. Pasan esos 8 días... AL FIN... y te levantas de la cama como si tuvieras un cohete en el trasero corriendo para ver si hay Internet y... ¡¡¡ohhh, sorpresa!!!... tampoco hay. Ahí ya notas como empiezan a apoderarse de ti los sudores fríos y el mal humor aumenta por momentos.

7. Coges el teléfono y llamas al número de asistencia técnica (en ese momento tu humor es similar al de una hidra en su peor día). Cuando, después de tres horas de oír la musiquita que te ponen y que hace que tu mal café aumente en cada nota que oyes, te atienden tú ya no puedes contener el mal humor y le sueltas todo lo que has pasado en los últimos 18 días y que no piensas esperar 8 días más a que te pongan la puñetera línea. A lo que la señorita (en mi caso) te contestará: "tranquila señorita, no tendrá que esperar usted 8 días. Ya tiene la línea dada de alta, ahora el problema es técnico. Le mandaré a alguien para que se lo arregle. Dentro de 2 ó 3 días tendrá usted Internet. Gracias por llamarnos". Cuando cuelgas, te das cuenta de que no sólo es que tu humor no haya mejorado nada sinó que te quedas con la impresión de que todo el mundo te toma por gilipollas (y lo peor es que posiblemente sea verdad).

8. Al fin, 3 días después de la llamada, tienes Internet (claro que antes tienes que configurar de nuevo el router porque ya puestos a que se estropee todo él no iba a ser menos).

Lo extraño de todo es que una vez que tienes Internet eres como un niño pequeño con un chupa-chups. Da igual lo que hayas que tenido que llorar por él. Ahora lo tienes, nada más importa.

Vivir para ver.

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9 Marzo 2006

DE REGRESO. AL FIN

Al fiiinnn tengo Internet. Después de siglos desaparecida y descontectada del mundo, al fin los señores de estos franceses encargados de las comunicaciones se han dignado a arreglarme la línea. Y aquí estoy en mi nueva casa donde, por fin, parece que tooodo comienza a funcionar. Desde luego ésta es mi mejor etapa desde que llegué a Francia. Quién me lo iba a decir. jeje.

Bueno, me voy a hacer unas empanadillas y luego vengo que estoy como los toros al salir del toril. Tengo unas ganas de escribir que no puedo con ellas.

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9 Diciembre 2005

VIAJE A ITALIA. 2ª PARTE. PARÍS 1- SENDE 1

Estábamos bastante desolados. Pese a ir todo el camino pensando en que probablemente lo perderíamos, desde que cogimos los taxis se había abierto una pequeña puerta a la esperanza. Y allí estábamos los 7 con todas las maletas pensando en qué hacer, pero no se podía hacer ya nada. Al rato, más calmados y después de oír al avión despegar, volvimos a hablar con la compañía para ver que opciones teníamos. Nos dijeron que teníamos la opción de apuntarnos en una lista de espera y esperar a la mañana del día siguiente (jueves) que salía otro avión hacia Roma o que, si no, había plazas en uno que iba a Milán también por la mañana porque 6 chicos que viajaban en ese vuelo se habían ido al final a Roma en el de esa noche. ¿6 chicos? ¿...al vuelo de Roma de esa noche? Ahhh. Quizás tuvieron la suerte de que 7 personas (quizás nosotros) llegaran tarde a facturar y pudieron coger las plazas. En fin. El caso es que estaba claro que todo lo que podíamos hacer era apuntarnos en esa lista y esperar a la mañana siguiente (todo eso, pagando, como no, un extra por el cambio de billete) pero, ¿esa noche qué hacíamos? Nos planteamos el esperar delante del aeropuerto hasta que abriese por la mañana pero estábamos a 1 grado y no nos pareció buena opción (que conste que yo, que soy muy bruta a veces, decía que con la de ropa que llevábamos en las maletas mal no sería). Preguntamos y nos dieron el nombre de un hotel que estaba cerca. Allá nos fuimos (hubo que pagar otros 2 taxis, claro). Llegamos y, como desde ese mismo instante TODOS nos habíamos declarado en bancarrota, nos cogimos sólo una habitación para 3 personas y allí nos metimos los 7, rezando por que no nos pillaran y nos echaran a patadas del hotel (por lo menos hasta que fuera por la mañana). A las 7:30 estábamos en el aeropuerto. Nos dijeron que nos tocaba esperar hasta que cerrara la facturación para saber si había plazas. Ya lo teníamos todo pensado: si había 4 plazas se irían los que perdieron el avión por nuestra culpa, si había más, cosa más que improbable, nos iríamos los 6 (una persona no podía viajar por un problema burocrático) y si no había nos iríamos a Milán y desde allí ya buscaríamos la forma de llegar a Roma (es que en Roma nos esperaba gente que había ido desde España). Llegó la hora. Cerró la facturación. Estábamos nerviosísimos. Nos llama la chica de la compañía y nos da 3 papeles, ¿3? ¿...sólo hay 3 plazas? (sí, sé que es ya mucho que haya 3 plazas libres pero NECESITÁBAMOS COMO MÍNIMO 4) y nos dice que no, que miremos bien los papeles: en uno de ellos ponía los nombres de 4 de nosotros. HABÍA PLAZAS PARA TODOS. Empezamos a saltar y a gritar como los niños pequeños cuando les dicen que les llevan de excursión. NOS ÍBAMOS A ROMA, AL FIN.

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7 Diciembre 2005

VIAJE A ITALIA. 1ª parte. PARÍS 1- SENDE 0

Bueno, empezamos bien. Prometí que el lunes lo contaría todo sobre el viaje y no lo hice. Lo siento. Lo digo porque no me gusta incumplir mis promesas pero se complicó el inicio de semana: época de exámenes. Por cierto, mañana tengo uno de italiano, espero que el viaje me haya servido para mejorar un mínimo mi italiano. Bueno, allá voy.

Se suponía que el miércoles nos íbamos a Roma... y nos fuimos, pero no llegamos. Nos quedamos dormidas y por unas cosas y por otras perdimos el tren que nos llevaba a París. Una falta de responsabilidad total y un síntoma de inmadurez absoluto porque por nuestra culpa perdieron el tren cuatro personas más. Llegamos tarde al tren y el siguiente no pasaba hasta 3 horas y pico más tarde (15:00). El problema era que cogiendo ese tren no llegábamos a París hasta las 19:15 y el autobús de nuestro vuelo que nos llevaba a Beauvais (uno de los aeropuertos de París que queda a unos 85 kilómetros de la capital) salía de París a las 17:30, con lo cual no llegábamos ni de coña. Por cierto, que el avión salía a las 21:45. Buscamos otras opciones en las 3 horas que teníamos hasta que viniera el tren: una de las que encontramos era coger un tren que va a Beauvais pero salía a las 19:45 con lo cual era difícil llegar porque pasaba lejos de la estación donde nos dejaba el TGV (algo así como el AVE), la otra opción era coger dos taxis (porque éramos 7 personas) que nos llevasen directamente a Beauvais (y gastarse, de paso, el pastón del año. Pero con tal de no perder el avión...). Al final, decidimos que lo mejor era intentar la primera. Así que, llegamos a París a las 19:15 y salimos como cohetes del tren con las maletas, bajamos a la zona del metro y nos cogimos el que iba a la estación más cercana donde paraba el otro tren. Había algunos que tenían la esperanza de llegar, yo desde luego no pero había que intentarlo. Lo perdimos.

Salimos de la estación a por la opción 2: coger un taxi. Al llegar a la parada vimos que había una cola del copón y ya eran las 20:00, con lo cual, íbamos muuuy justos. Paró un taxi a nuestro lado (éramos los últimos de la cola) y le preguntamos cuánto solía costar ir de allí a Beauvais. El tío dijo que a la mitad nos llevaba él y llamó a un amigo para que llevase al resto pero que nos subiéramos rápido que no se podía saltar la cola así como así y que lo hacía para que llegáramos al vuelo a tiempo. La verdad, le hubiese creído si no fuese por el símbolo del euro que iluminaba sus ojos desde que dijimos Beauvais. No teníamos otra opción así que subimos. Una hora y casi 300 euros después, entre los dos taxis, llegamos al aeropuerto. Dos salieron corriendo para tratar de impedir que cerraran la facturación, otros bajaban las maletas del taxi a (Al precio de cada taxímetro hubo que sumarle la tasa por llevar las maletas)
toda velocidad y otro y yo pagábamos los taxis con el fondo común improvisado por el camino. Cuando entré al aeropuerto y vi la cara de tragedia que tenían los demás supe que no habíamos llegado. Vi el reloj: 21:20. La facturación había cerrado a las 21:15. Después de todo lo que habíamos hecho (y pagado) para llegar habíamos perdido el avión. Intenté hablar con los de facturación, con los de atención al cliente, con la compañía. Vaya, trataba de hacer lo imposible para que nos dejasen embarcar aunque sabía que la culpa era sólo nuestra. Los demás estaban sentados cuando llegué con cara de: y ahora, qué hacemos. Me sentí mal pero ya no por mí, sinó por los que habían perdido el vuelo por nuestra culpa.

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30 Noviembre 2005

PROHIBIDO PONERSE ENFERMO

Como decía, la madrugada del sábado me la pasé en el hospital y el domingo también. Os cuento la historia (para abrir la boca y no cerrarla): el sábado por la noche me fui a un concierto con una de mis compañeras de piso y unos amigos franceses. Al acabar el concierto decidimos tomar una copa en casa porque hacía demasiado frío para estar por ahí. Estábamos en esas cuando suena mi portátil. Era mi vecino, un chico canario que también estudia aquí. Como eran las 4 de la madrugada pensé que estaría algo alcoholizado y que llamaría para contarnos su noche o algo así, pero no. Contesto y le digo: qué borracho, cómo vas (típica expresión cariñosa que se dice cuando algún colega que sabes que salía por ahí te llama de madrugada). Y me dice: Ehhh...bien...esto...una cosa...no te asustes. Claro, tú no puedes llamar a alguien a las 4 de la mañana y decirle que no se asuste porque, lógicamente, SE ASUSTA. Y le digo: qué pasó; a lo que responde: estoy en el hospital con ... (mi otra compañera de piso que salía con él y otros amigos) que se cayó y se quedó inconsciente porque se dió un golpe en la cabeza. Los franceses que me dicen que me llevan al hospital y pa allá que nos vamos. Llego y me dice mi vecino que le están haciendo pruebas porque tiene un buen golpe en la cabeza, que ya está consciente pero que estuvo bastante rato inconsciente y así. Antes de poder verla nos mandan hablar con un administrativo, después con el médico y después esperar que a que la enfermera nos diga que podemos pasar. Esperamos media hora. Sale y me dice que ya puedo entrar pero no mucho rato porque le tienen que hacer más pruebas. Entro, le tocó la cabeza y....Dios, la tenía suuuuuuperhinchada. Le preguntó que qué tal está y antes de que me pueda responder viene la enfermera y nos echa. Dice que nos vayamos a casa que no vamos a poder volver a entrar y nos da un teléfono para que llamemos a las 10 de la mañana para saber cómo está.

Hasta ahí más o menos normal. Nos fuimos y al día siguiente llamamos. Nos dicen que no saben si le darán el alta o no pero que vayamos que nos dejan verla. Vamos y al llegar nos la encontramos en la puerta del hospital, medio desorientada y muerta de frío. Lo primero que hizo al verme fue enseñarme los brazos (que tenían esparadrapos y algodón) y me dijo: mira lo que me hicieron. Y yo: nada mujer eso es de los análisis pero al llegar a casa te los quitas y listo. Después me contó que le habían robado la cazadora y la chaqueta en el hospital y que la echaron. Sí, sí. Se dió un golpe en la cabeza que la dejó inconsciente, devolvió por la noche y por la mañana, se levantó en el hospital para ir al baño y se desmayó y la echan sin siquiera esperar a que lleguemos a buscarla cuando sabían que estábamos de camino. Yo aluciné y me imagino uqe vosotros también pero la cosa no acaba ahí. Llegamos a casa y le decimos que se acueste mientras hacemos la comida. Me llama y me pide que le saque los esparadrapos que un brazo le duele mucho. Se los saco y...sorpresa: LE HABÍAN DEJADO LA AGUJA PUESTA (¿sería de regalo?). El caso es que cómo no le iba a doler, de doblar el brazo se había doblado. Se la saco y se va a dormir.

Por la tarde como no se encontraba bien volvemos al hospital. Después de dar muuuucho el coñazo conseguimos que la reciba un médico. Al rato sale ella y nos dice que entremos (a mi otra compañera de piso y a mí). El médico que dice que, pese a todo, no considera que haya razones para hacerle pruebas para ver si el golpe es sólo un golpe o algo más. Y yo me pregunto: ¿qué razones necesita para hacerle un TAC? ¿Quizás que se caiga redonda en el hospital? A no, eso ya pasó...no sé... ¿una chequera? De verdad que estoy indignada porque no lo entiendo. El caso es que, al final, todo quedó en que nos dió una lista de cosas que debíamos vigilar y en que en el caso de que viésemos alguna la llevásemos al hospital: si se mareaba, si le dolía la cabeza, si perdía el equilibrio, si tenía un comportamiento extraño o si veíamos que no se despertaba (creo que le faltó decir que si no se despertaba a lo mejor no era al hospital a donde deberíamos llamar). En fin, que al final nos largaron.

Quizás es que hemos dado con malos profesionales, no lo sé; pero desde luego la sanidad aquí deja muuuucho que desear. Yo no me pongo enferma ni locaaaaaa.

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22 Noviembre 2005

Y DE REPENTE, TODO ESTABA CLARO

Bueno, sinceramente, hasta hoy estaba hasta las narices de todo: de estar lejos de casa, de vivir tres (mis compañeras de piso y yo) en una habitación mínima, de llegar a casa y ver todo hecho un asco, de los pelos en la ducha, de no tener NUNCA la cama sin cosas encima (mías o no), de que no hubiera papel en el baño, de no encontrar platos limpios ni cubiertos, de Francia, de los franceses, de pensar que no mejoré mucho mi francés desde que llegué (porque aquí es prácticamente imposible encontrar a alguien agradable con quien relacionarse), de que no llegue la puñetera Navidad de una vez, de no salir por la tarde porque me muero de frío y porque no tengo a donde ir, de no salir por la noche porque es un asco y es carísimo, de llevar tres meses aquí y no encontrar ni a un solo tío decente, de pensar algunas veces que mi paciencia no da para más y que mi cabeza va a estallar, de traducir del francés al español, del español al francés, del francés al inglés y del inglés al francés; de estudiar italiano, economía, gestión,...; de no poder siquiera cogerme una borrachera para olvidar porque el ron aquí es un asco,... pero hoy... ALGO HA CAMBIADO. No sé, fue muy raro. De repente, me desperté esta mañana y lo vi todo claro. Era simple y no lo había visto hasta ahora. ¿Cómo se me pudo pasar por alto? ¿Estaba tan ocupada quejándome de todo y poniéndome de mala leche contra el mundo que no veía más allá? No lo sé. El caso es que hoy abrí los ojos y era un día fantástico. Descubrí que todas las cosas “malas” o no buenas que me han pasado me han hecho el favor más grande que jamás me ha hecho nadie. He cambiado más de lo que pensaba, he aprendido más de lo que pensaba y he aprendido a disfrutar de las cosas tal y como vienen. Ya no me cabreo por las cosas que pasan, intento adaptarme a lo que hay. Si lo puedes cambiar, cámbialo; si no adáptate cuanto antes a la situación.

En definitiva, creo que empiezo a encontrar lo que vine buscando...a mí. Por eso, hoy es un día genial. A ver qué pasa mañana.

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Hooolaaa. Me llamo Sende (dejémoslo ahí), tengo 26 años y soy gallega. Éste es mi primer blog. La verdad es que no tengo ni idea sobre esto así que será como una prueba o algo así. A ver qué sale, jejeje. Bienvenidos a todos. Besos.

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