VIAJE A ITALIA. 2ª PARTE. PARÍS 1- SENDE 1
Estábamos bastante desolados. Pese a ir todo el camino pensando en que probablemente lo perderíamos, desde que cogimos los taxis se había abierto una pequeña puerta a la esperanza. Y allí estábamos los 7 con todas las maletas pensando en qué hacer, pero no se podía hacer ya nada. Al rato, más calmados y después de oír al avión despegar, volvimos a hablar con la compañía para ver que opciones teníamos. Nos dijeron que teníamos la opción de apuntarnos en una lista de espera y esperar a la mañana del día siguiente (jueves) que salía otro avión hacia Roma o que, si no, había plazas en uno que iba a Milán también por la mañana porque 6 chicos que viajaban en ese vuelo se habían ido al final a Roma en el de esa noche. ¿6 chicos? ¿...al vuelo de Roma de esa noche? Ahhh. Quizás tuvieron la suerte de que 7 personas (quizás nosotros) llegaran tarde a facturar y pudieron coger las plazas. En fin. El caso es que estaba claro que todo lo que podíamos hacer era apuntarnos en esa lista y esperar a la mañana siguiente (todo eso, pagando, como no, un extra por el cambio de billete) pero, ¿esa noche qué hacíamos? Nos planteamos el esperar delante del aeropuerto hasta que abriese por la mañana pero estábamos a 1 grado y no nos pareció buena opción (que conste que yo, que soy muy bruta a veces, decía que con la de ropa que llevábamos en las maletas mal no sería). Preguntamos y nos dieron el nombre de un hotel que estaba cerca. Allá nos fuimos (hubo que pagar otros 2 taxis, claro). Llegamos y, como desde ese mismo instante TODOS nos habíamos declarado en bancarrota, nos cogimos sólo una habitación para 3 personas y allí nos metimos los 7, rezando por que no nos pillaran y nos echaran a patadas del hotel (por lo menos hasta que fuera por la mañana). A las 7:30 estábamos en el aeropuerto. Nos dijeron que nos tocaba esperar hasta que cerrara la facturación para saber si había plazas. Ya lo teníamos todo pensado: si había 4 plazas se irían los que perdieron el avión por nuestra culpa, si había más, cosa más que improbable, nos iríamos los 6 (una persona no podía viajar por un problema burocrático) y si no había nos iríamos a Milán y desde allí ya buscaríamos la forma de llegar a Roma (es que en Roma nos esperaba gente que había ido desde España). Llegó la hora. Cerró la facturación. Estábamos nerviosísimos. Nos llama la chica de la compañía y nos da 3 papeles, ¿3? ¿...sólo hay 3 plazas? (sí, sé que es ya mucho que haya 3 plazas libres pero NECESITÁBAMOS COMO MÍNIMO 4) y nos dice que no, que miremos bien los papeles: en uno de ellos ponía los nombres de 4 de nosotros. HABÍA PLAZAS PARA TODOS. Empezamos a saltar y a gritar como los niños pequeños cuando les dicen que les llevan de excursión. NOS ÍBAMOS A ROMA, AL FIN.


martuki dijo
Hola Sende.
Me alegra haberte visto otra vez en mi página, gracias por tu comentario, espero que te vaya muy bien.
Por otra parte, wow, jejeje, veo que te lo estás pasando estupendamente allí en francia eh? yo tengo un amigo en Lyon de Erasmus y también me cuentas unas cosas, que que envidiona me pongo :p
Me alegra que al final llegaráis a Roma, porque empecé a leer la primera parte, y vaya, que angustia de haber perdido el avión, ahora, piensa que esa historia no la vas a olvidar jamás jeje.
Un saludo desde Sevilla. Sigue disfrutando.
9 Diciembre 2005 | 12:01 PM